Los
Libra son tipos que arrinconan las cartas poco agradables para darles respuesta lo más tarde posible y son del parecer que el tiempo es el único medio calificado para resolver todos los problemas.
Son
filósofos pacientes. El nacido en
Libra es la persona indicada también para comunicar noticias poco agradables o tristes, porque sin duda sabrá encontrar las palabras justas para salir airoso de una situación difícil y comprometida.
En cambio, si tiene que dar una buena noticia, el nacido en
Libra se sentirá
feliz, la da
entusiasmado y con
ímpetu, participa en la alegría de los otros, en el gozo.
Los
Libra no son subordinados por naturaleza, sino
óptimos ejecutivos:
secretarias perfectas, directores excelentes, saben, con el tiempo, imponer su punto de vista, pero con extremado tacto, tanto que quien trabaja con ellos está convencido de haber tomado decisiones personales, sin haber sido influenciado.
Los Libra no se ofenden, no son susceptibles, no son intocables. Antes que afrontar un pleito, prefieren llegar a un
compromiso, mediar un acuerdo, hacer un "tira y afloja" con los otros.
También aceptan las imposiciones porque saben muy bien que, a la larga, tendrán que ganar.
También el ambiente que les rodea debe ser armonioso, detestan las discusiones en familia, las riñas con los parientes, las opciones; a veces, se les pide que actúen de árbitro en las diferencias de carácter familiar o en el trabajo.
Les gusta el contacto con el
público y son muy adecuados para cubrir el puesto de jueces conciliadores, abogados, escritores, diplomáticos e incluso joyeros, porque tienen culto por la belleza, sensibilidad por el arte y paciencia en el trabajo minucioso.
El
arte es muy importante para ellos y representa casi una vocación.